sábado, 26 de febrero de 2011
La Salud Pública
En Argentina es indispensable efctuar una reforma total del sistema de salud. El comienzo es muy fácil decirlo y casi imposible hacerlo sin un acuerdo político muy vasto. Se trata de sacarle al sindicalismo el control de sus obras sociales. El aporte de los trabajadores lo debe recibir el Estado, que en democracia rinde cuenta en cada elección de lo que hace en cada una de las áreas del gobierno. Que puede dar un sindicato por encima del Estado mismo que favorezca la salud pública?. La respuesta la sabemos todos, no son multiplicadores de peces ni revolucionarios de la medicina, ni expertos planificadores en salud. Son agrupaciones que lucran quedándose por diferentes vías con parte del dinero que recaudan para atender las necesidades de los afiliados. Este negocio se generalizó a favor del sindicalismo en la época que va desde el gobierno de Juan Carlos Onganía hasta el de Agustín Lanusse. Son concesiones que se fueron dando a cambio de la paz social y la contención de las fuerzas de izquierda. El costo de estas políticas es la consolidación de sindicatos únicos por sector, sumamente poderosos y ricos manejando un negocio del que solo saben como sacarle provecho para beneficio de los dirigentes, tanto en lo económico como en lo político. Es un monstruo grande y pisa fuerte. Veremos que políticos en Argentina se animan a plantear este tema sin rodeos
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