sábado, 8 de octubre de 2011

2012 con Cristina

El año próximo será un año donde amplios sectores de la sociedad percibiran la decadencia del modelo K. De cualquier modo hay una inercia derivada del largo crecimiento de la economía que permitirá al gobierno sobrellevar la situación medianamente sin caos. El dominio de la prensa, la movilización de los jóvenes, y los votos obtenidos parecerían ser motivos suficiente para hacer soportable el 2012. La devaluación del real en alrededor del 20% y la caída de la soja en otro 20%, aún no son guarismos suficientes para anunciar situación de pánico. La huída de capitales mermará hacia fin de año por mayor demanda de pesos por causa estacional. No obstante,la decadencia del modelo implica fuga de capitales constante, baja inversión e inflación. Iremos más o menos rápidamente a un proceso estanflacionario, que será muy claro para el público en 2013. La construcción seguirá funcionando mas o menos bien el próximo año por la inercia de los proyectos ya decididos y en ejecución. En nuestro país la construcción privada se hace con dinero propio de los inversores y se usan los bienes derivados de esta actividad como refugio de valor. No obstante se irá desacelerando porque los costos en dólares son cada vez más altos y el mercado no puede convalidar los precios que hacen justificable este negocio. No olvidemos que con alta inflación los negocios como la construcción, que son de mediano plazo, tienden a frenarse. Lo único que aún lo salva es su condición de refugio de valor, sobre todo ante un mundo exterior tan convulsionado Los campos tenderán a bajar porque han subido mucho y la soja tiende a la baja. Hay zonas donde cierto precio de la soja hace imposible el negocio. En el mundo desarrollado hay un problema de endeudamiento grave, tanto individual como estatal. Deudas públicas que superan el 100% del PBI y un clima de desconfianza que afecta a los bancos, especialmente en Europa Occidental. Evidentemente se salva a los bancos porque los políticos deben salvar los depósitos de la gente común, aunque esta gente común querría ver quebrados a los banqueros que financiaron la fiesta individual y estatal. La gente común no cree haber vivido por encima de sus posibilidades y no comprende porqué debe pagar ahora una fiesta de la que está segura no haber participado. Pero en verdad participó, pues tiene una casa o un auto o un barquito, que no debería tener según muestran lo números de su economía. Los más indignados son los menos favorecidos...pero todos, de algún modo viveron mejor que lo que creen. Salir del endeudamiento feroz es costoso, sea por ajustes, emisionismo, devaluaciones, etc. Y este largo proceso de acomodamiento o ajuste del mundo desarrollado repercutirá en las economías en desarrollo y especialmente en economías muy mal organizadas como la nuestra. Sindicatos fuertes, rigidez, laboral, exceso de gasto público y el triunfo de una batalla cultural que vende que la variable consumo no tiene límite, nos pone en una pendiente muy difícil de frenar, sobre todo para un gobierne de corte ultrademagógico como el que ganará las elecciones de Octubre. A los políticos les gusta gadtar más de lo debido, acá y en casi todas partes. Pero la realidad llega, saltan fusibles, pero los pueblo pagan Y los argentinos pagaremos